La mística del primer campeón


Cuando se habla de fútbol inglés la mayoría de la gente piensa que el estadio por excelencia es Wembley ahora ultra moderno y lleno de historia por donde se mire, pero la verdad es el pequeño Deepdale que de reojo se lleva todas las miradas, es la casa del primer campeón de Inglaterra.


Este coliseo que tiene capacidad para albergar un poco más de 23.000 espectadores es historia viva del fútbol y como tal es el guardián de uno de los tesoros más apreciados por el pueblo inglés, el Museo Nacional del Fútbol que todos los fines de semana visitan los aficionados de un gigante dormido, un mítico héroe caído en el hades después de saborear las mieles de la grandeza, un titán que lleva bordado en su pecho una pequeña cabra y una magnánima cruz: El Preston North End.


Como todas las leyendas empiezan con desamor, Deepdale originalmente era una granja donde se practicaba cricket y rugby esporádicamente, sus instalaciones fueron construidas en 1860 pero sólo hasta el 5 de octubre de 1878 recibió en el verde campo a su gran amor el fútbol y al primer equipo de la ciudad. Era un joven grupo con aspiraciones, muchos de sus integrantes combinaban sus actividades cotidianas con el club y con mucho trabajo y esmero lograron construir unas bases solidas que luego darían sus frutos.


En 1888 por primera vez en la historia de Inglaterra se organizó un campeonato de Liga, hace algunos años se venia jugando la Copa F.A pero ahora se iniciaba un nuevo torneo que abarcaba los equipos más importantes del país en un nuevo sistema de competencia en el cual se evaluaría la regularidad a lo largo del calendario y no existiría el método de eliminación directa. El Preston North End fue el primer campeón y no contento con eso también fue el justo vencedor en la Copa, aquí nacía el mito del primer campeón Liga y también del primer “doblete” de la historia.


Las estadísticas fueron alucinantes, por muchos años fue el único equipo en mantener su invicto en las dos competiciones y adjudicarse el titulo, (en 2003-04 el Arsenal pudo igualar la marca con el atenuante de disputar 38 partidos mientras el Preston solo disputó 22). La temporada siguiente repitió, era el rey indiscutido pero su gloria sería efímera, después de aquella temporada de 1889 nunca volvería a ganar una liga y su último titulo sería la Copa F.A de 1938.

En 1961 descendió a segunda división y no ha vuelto ha jugar en la élite desde entonces, hasta cuarta división ha ido a dar este histórico, en 1985 terminó penúltimo y solo una votación en el seno de la asociación de la Liga le salvo de perder su estatus de profesional.

Con Huddersfield Town Football Club son los únicos campeones que nunca han jugado la Premier fundada en 1992. Ha tocado el cielo y se ha quemado en las llamas del infierno pero aun sigue allí.

A pesar del paso del tiempo nunca nadie ha olvidado la grandeza del club, es por eso que como el primer campeón tiene el derecho de utilizar su uniforme local siempre, privilegio que comparte con el Notts Country (celebre estos días por el escándalo con Sol Cambell y su nuevo director Sven Goran Erikkson) por ser el primer equipo inscrito en la Liga de Fútbol y el Reading por ser “El equipo real” a pesar de eso han sacado un uniforme alternativo con fines comerciales.


En su banco se han sentado prestigiosas personalidades del fútbol como Bobby Charlton, capitán de la Inglaterra campeona del mundo quien en 1973 no pudo impedir su caída a tercera división, Les Chapman quien terminó su longeva carrera de 22 años en el club y regreso para dirigirlo en 1990 luego David Moyes lo sacó de la tercera división y lo dejó donde se encuentra ahora, La Championship o segunda división inglesa.


El testigo mudo de toda esta historia es su campo, el Deepdale Stadium quien sigue albergando a su adorado huésped convirtiéndose en el estadio donde se han disputado más partidos de Liga en el mundo y del Preston el único equipo que sigue jugando en el campo donde originalmente se fundó. En 2005 la fundación del Museo Nacional de Fútbol de Inglaterra que funciona en sus instalaciones instauró una apelación frente a la UNESCO para decretarlo patrimonio histórico del mundo, aun sigue pasivo cada fin de semana esperando que su gigante dormido despierte y regrese a las primeras planas del fútbol de la isla.

Banks: "tan seguro como los bancos de Inglaterra"


El modesto Chesterfield lo vio debutar, tenía tan solo 17 años y ya volaba de palo a palo como el más veterano de los porteros británicos. Su nombre: Gordon Banks, sus atajadas las mas memorables en el fútbol de las islas.

Los años difíciles

La suerte en un principio se encapricho con este aprendiz de albañil que soñaba con ser el guardameta de Inglaterra, el primer equipo en el que se presentó a una prueba fue el Rawmarsh Welfare pero tuvo la mala fortuna de encajar 12 goles en su único partido por lo cual las puertas del club se cerraron demasiado pronto para él.

A pesar de la desilusión no se dejó vencer mientras trabajaba recogiendo carbón, además de la albañilería entrenaba en la categoría joven del pequeño Chesterfield donde pronto se ganó el privilegio de jugar en las reservas, su empeño y motivación deslumbraron a Teddy Davison, manager del equipo, quien después de su periplo por el servicio militar en el ejercito inglés decidió ofrecerle un contrato. Debutó en noviembre de 1958 contra el Colchester United, un equipo de tercera división y tan solo 23 partidos después el Leicester City se interesó por el ofreciendo 7000 libras por su traspaso.


Allí en “The Foxes” (los zorros) como es conocido el equipo, su carrera comenzó un ascenso vertiginoso, después de cuatro partidos en las reservas reemplazó al lesionado Dave McLaren en un encuentro frente al Blackpool, cumplió bien su función y el encuentro se saldo con un empate 1-1, empezaba a tener algo de suerte pero ella, siempre difícil, no duraría mucho. En su segunda salida el equipo de rival era el siempre peligroso Newcastle, perderían 2-0 y Gordon tendría que ver como para el siguiente partido McLaren recuperaba su puesto al estar bien de su lesión. Fue enviado de nuevo a las reservas.

El destino es el destino

En los cinco partidos siguientes el Leicester recibió 14 goles, una sangría increíble que prendió todas las alarmas del club, el joven portero fue llamado de nuevo para ocupar la portería. Esta vez estaría mucho tiempo en ella, empezaba en firme su carrera como profesional.
Ya en la temporada del 61, algunos años después, Leicester conseguía algo de lo cual sentirse orgullosos, después de derrotar al Sheffield United en semifinales, el Tottenham sería su rival en la final de la F.A Cup, el torneo más antiguo de la historia del fútbol, Gordon se apretaba bien sus guantes de cuero marrón y realizaba una buena presentación pero los londinenses eran la “crema y nata” del fútbol ingles, 2-0 terminó el encuentro, se fueron a casa con las manos vacías pero no contra cualquiera, Los "Spurs" fueron el primer equipo en conseguir un doblete en el siglo XX (Copa y Liga).
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A pesar de su buen desempeño en el campeonato local no fue llamado a conformar al selección que viajaría a Chile en 1962 a disputar el mundial de fútbol, ese honor lo tendría Ron Springett pero con la llegada de Alf Ramsey a la dirección del equipo de la rosa, las cosas empezarían a cambiar, el ex- lateral derecho tenia un proyecto muy solido y quería armar una buena escuadra de cara al mundial que celebrarían en 1966 como anfitriones y Banks a pesar de jugar en un equipo de los denominados “chicos” le trasmitía confianza y seguridad. A pesar de lo precario de su club la diosa victoria también les dio un guiño al ganarle al Stoke City la Copa de la Liga en 1964.

La gloria

Ya en 1965 el puesto era suyo, Gordon Banks era inamovible de la portería de la selección inglesa, empezó la Copa del Mundo con una racha increíble al no recibir ningún gol en sus primeras cuatro presentaciones frente a Uruguay, México, Francia y Argentina, ya en semifinales Eusebio, goleador y jugador revelación del campeonato, le superó de tiro penal en el minuto 43 de la primera parte, luego en la final derrotarían a Alemania Occidental en la final por 4-2 y el ex­ – aprendiz de albañilería pondría así sus manos en el trofeo Jules Rimet, tres goles en seis partidos también lo acreditarían como el mejor portero del certamen, único titulo de los ingleses hasta el momento.

Sería cuatro años más tarde cuando su imagen se inmortalizaría en México, Inglaterra llegaba al país centroamericano a defender su titulo y justo en primera ronda se encontraba con el máximo aspirante al titulo en el mismo grupo eliminatorio, el Brasil de Pelé con una rabia contenida después de la decepción en la cita anterior, fue un partido que se disputó bajo un sol agobiante, Banks no podía dejar de tomar de las botellitas de agua que tanto causaron controversia (la delegación llevó todo su aprovisionamiento de agua desde Inglaterra alegando que la de el país anfitrión estaba muy contaminada), Pelé voló por los aires de Jalisco y conecto un cabezazo que Banks milagrosamente atajó en la raya de cal, hasta hoy es conocida como la mejor parada en la historia de los mundiales, pese a su buen desempeño los brasileños vencieron por 1-0 con un golazo de Jairzinho después de una jugada memorable de equipo y un estupendo pase del 10 del Santos.
Ya en segunda ronda aquejado de un dolor de estomago cedió su puesto al joven Peter Bonetti, Inglaterra perdió 3-2 ese día frente a los mismos alemanes que venció cuatro años antes.
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Golpe de la vida

Ya estaba jugando en el Stoke City (equipo del también legendario Stanley Matthews) consiguió su segundo titulo como campeón de la Copa de la Liga y las cosas iban bien, le quedaban algunos años de fútbol de primer nivel cuando todo llegó a un inesperado final.

El 22 de octubre de 1972 Gordon salió de una sesión con el fisioterapeuta del Stoke, perdió el control de su automóvil y terminó en una zanja, fue conducido inconsciente al hospital, el diagnostico conmocionó al mundo del futbol, el mejor portero de la historia del fútbol inglés perdía la visión en su ojo derecho.

Después de su recuperación se dedicó al lado comercial del fútbol, haber perdido su visión binocular precipitó su retirada, en 1977 intentó regresar a los campos de juego, esta vez en la imberbe NASL de los Estados Unidos jugando para los Fort Lauderdale Strikers y fue elegido como el mejor de la temporada, fue su último logro en un deporte en el que dignificó la posición de portero.

El rugir de la pantera africana


El 23 de julio de 1966 será una fecha que difícilmente olvidará Eusebio, ese día frente a 51.000 espectadores congregados en el Goodison Park Stadium de Liverpool, Portugal, gran revelación del campeonato mundial, perdía 3-0 frente a Corea del Norte en cuartos de final.

Tan solo iban 25 minutos y los asiáticos repetían la gesta de derrotar un elenco europeo después de dar la sorpresa del campeonato eliminando a Italia en la ronda anterior por1-0. “La perla negra” como le llamaban, estaba en su elemento, luchar desde abajo siempre le había caracterizado.

A los 17 años Jose Bauer lo vio en un viaje por Mozambique, poco se tardó en telefonear a Bela Guttman, entrenador del Benfica, para hablarle del joven prodigio. Más temprano que tarde Eusebio hizo las maletas y dejó su natal Maputo rumbo a Portugal.

Desde sus apariciones con el once inicial se hizo pieza clave de aquel equipo que finalizó la temporada levantando la Copa de Europa al derrotar al favorito F.C Barcelona quien a su vez había dejado en el camino en semifinales al invicto Real Madrid de Alfredo D’Stefano. Empezaba la leyenda de la “pantera de Mozambique” otro de los motes que caracterizaban a este extraordinario jugador.

La temporada siguiente Benfica ratificó su titulo de campeón, esta vez frente al mismísimo Real Madrid, rey de copas en la competición al ganar sus cinco primeras ediciones, e inflingió la primera derrota de los “merengues” en una final europea, Eusebio se sacó la espina de no haber marcado en la anterior final y anotó dos de los cinco goles con los que el conjunto luso superó el despliegue de un “cañoncito pum” Puskas inspirado al conseguir tres goles, al húngaro le tocó conformarse con la medalla de plata.

Aunque era joven la gloria no afecto al humilde chico africano y en 1965 coronó uno de sus mejores años al ser galardonado con el balón de oro además de ser el goleador de la Copa de Campeones, ahora tenía en la mira un reto mayor: la Copa del Mundo de Inglaterra 1966.

El inicio del campeonato fue muy bueno, en primera ronda derrotaron al Brasil de Pelé, campeón de las últimas dos ediciones, siendo este partido más recordado por el férreo marcaje de Coluna sobre el astro brasileño, que el buen quehacer del equipo en el terreno de juego.

Ahora en cuartos de final, Eusebio sufría en sus carnes el implacable marcaje de los coreanos, el balón parecía no responderle, sus potentes remates se iban afuera y pronto su pantaloneta empezó a teñirse del verde césped del estadio inglés, nada de eso importó, después de levantarse, limpiarse bien la camiseta, inició una remontada histórica, sus disparos perforaron en cuatro ocasiones la meta rival, fue el artífice del 5-3 final que les puso en semifinales frente a una temible Inglaterra que ejercía su papel de anfitrión eliminando dudosamente y con ayuda arbitral a Argentina.

Esa fue la primera vez en la que un jugador marcó cuatro goles en un mismo partido de la Copa Mundo, no sería la última pero hasta 1994 cuando el ruso Oleg Salenko le hizo cinco al Camerún de Roger Milla, el récord seguía en pie.

Jackie Charlton (hermano del famoso Bobby) supo afrontar el peligro, no se le despegó en todo el partido, un marcaje uno a uno no permitió al portugués desplegar toda su habilidad en la semifinal, a pesar de todo se despidió con un gol de penalti y firmó su noveno tanto que le acreditó como goleador del evento.

Su carrera duraría apenas alcanzaba su cúspide, en los años posteriores dejaría números tan impresionantes como sus 317 goles en 311 partidos con el Benfica, sus 10 ligas portuguesas, 5 Copas de Portugal, 7 veces goleador de la liga, 2 veces bota de oro, entre otras cosas.

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Ferguson al otro lado de la línea


¿Alguna vez se ha imaginado un Alex Ferguson joven, que en vez de vestir sus típicos trajes oscuros vistiera de cortos y no estuviera al borde de la cancha sino en ella? Muchos no, pero este gurú del fútbol británico tan conocido por sus triunfos como por sus guerras dialécticas en contra de los que osan tocar alguno de sus jugadores también se calzó unos botines, discutió con los árbitros y anotó goles.

Su carrera en el fútbol empezó tempranamente a los 16 años en el equipo amateur del Queens Park (ojo no confundir con el QPR de Briatore), de su natal Glasgow en Escocia y en su primer partido, el cual calificó de “pesadilla” anotó el único gol en la derrota 1-2 frente a Stranraer Football Club, el fútbol era su pasión pero trabajaba en los astilleros de Clyde donde incluso llegó a administrar una oficina del sindicato.

La suerte le sonreía poco en esa época y a pesar de haber anotado 21 goles en 31 presentaciones con el equipo de “las arañas” nunca tuvo un lugar fijo en la alineación y decidió unirse al St. Johnstone en 1960.

Las cosas no cambiaron demasiado, pese a ser un jugador regular y marcar de vez en cuando no encontraba un puesto de titular, vivía solicitándole al club que le transfiriera pero a pesar de contar con la buena voluntad de su club las circunstancias lo mantuvieron en allí, el fracaso en contratar otro delantero llevaron al técnico a elegir a Ferguson en un partido frente a Rangers, Alex pisó la cancha con decisión y marcó tres goles, algo que ni el esperaba, por fin algo de suerte, Dunfermline lo contrataría en el verano de 1964, de ahora en adelante se dedicaría única y exclusivamente a jugar al fútbol.

Llegaba a un equipo con aspiraciones, para la temporada 64-65 era uno de los principales candidatos para quedarse con la Liga escocesa de primera división, todo empezó muy bien, su equipo disponía de buen juego y él de un puesto en la línea titular, Dunfermline alcanzó la final de Copa escocesa pero su técnico lo dejó afuera del partido por su pobre presentación en un partido de Liga frente a su antiguo equipo el St. Johnstone, perdieron 3-2 frente a Celtic y sólo un punto les hizo falta para alzar el principal trofeo del país, vieron como la Liga viajaba a otra ciudad y a ellos les quedaba el nunca deseado segundo lugar, un amargo final para una campaña que pintaba muy bien.

La siguiente temporada se sacaría toda la rabia de encima, lo jugó todo, demostró un estado de forma envidiable y sed de victoria, en 51 juegos anotó la para nada despreciable cantidad de 45 goles además de conseguir ser el goleador de la Liga junto a Joe McBride cada uno con 31 dianas.

Llegaría su momento de éxito, Rangers, el mismo equipo al que años antes le había marcando un “hat trick” ahora ofrecía 65.000 libras por hacerse con sus servicios siendo el record de trasferencia entre dos clubes escoceses de la época, lastimosamente el idilio no duraría mucho.

En un Hampdem Park atestado por 132.000 personas la Copa Escocesa se definía, los dos rivales por excelencia se disputaban el trofeo, Rangers contra Celtic, católicos contra protestantes, el gran clásico llamado “Old Firm” en toda su ebullición, veían como Ferguson fallaba en la marca del capitán rival Billy Mc Neill todo el partido, el defensa era el principal baluarte del conjunto católico y Alex tenía la importante misión de taponarle la salida presionándole en tres cuartos de cancha, esa tarde Billy dio cátedra de fútbol y se dio hasta el lujo de anotar el último gol con el que los despidieron destemplados 4-0. Toda la culpa recayó en él, su furia era tan grande que lanzó su medalla lo más lejos posible, nunca quería recibir una igual, inmediatamente fue relegado al equipo de reserva.

Nunca volvió a jugar en el primer equipo e incluso se llegó a decir que fue por su matrimonio con una mujer católica, el mismo Ferguson años después de encargó de aclarar que no se debió a esa situación previamente conocida por el club, que abandonó el club de muy mala gana por su presunto error en la final.

Pronto en Octubre le llegaría una oferta interesante, el Nottingham Forest le ofrecía un buen contrato y la posibilidad de dar su primer salto a Inglaterra, su esposa no quiso dejar el país y el Falkirk aprovechó para sumarlo a sus filas, en este equipo se le empezó a despertar su inquietud por el banquillo, disfrutaba de la táctica y fue nombrado director técnico a la vez que todavía era jugador pero al llegar John Prentice, un experimentado ex jugador del club, fue relevado de su cargo por lo cual solicitó ser transferido al Ayr United F.C donde terminó su carrera como futbolista en 1974, ahora quería ser entrenador y uno muy bueno, el resto de la historia ustedes ya la conocen.
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Un centenario goleador



Hace poco volvió a salir a la palestra su nombre más por el desempeño de alguien que como él ha sabido llevar la camiseta de Boca con orgullo y hacer con ella más goles que ninguno. Francisco “Pancho” Varallo de 99 años ha visto como Martín Palermo superaba su récord goleador pero también ha sido el único que por sus cristalinos ojos de los cuales brota experiencia y vida, vivió en carne propia la final del primer mundial de la historia vestido con la camiseta Argentina.

El pequeño club del barrio 12 de Octubre le mostró lo que a través de su vida ha sido su pasión, siendo todavía un niño “panchito” veía como su padre y a sus tíos religiosamente cada fin de semana se ataban bien los botines, daban un poco de gomina a su rebelde pelo y le pateaban lo más duro que podían una circunferencia marrón hecha en cuero que cuando entraba en medio de tres palos era la locura, todos se ponían eufóricos y hasta en volandas le alzaban al borde el campo donde les esperaba. Era el fútbol, algo especial que ponía sentido a la existencia de un pequeñín de la Plata ávido de energías y ganas de jugar.

Al hacerse mayor y como no podía ser de otra manera se unió al equipo que tantas tardes vio jugar, su dinamita en el disparo pronto le adjudicaron el apodo de “cañoncito” que le acompañaría en toda su carrera. A los 18 años un joven Varallo se unió a Estudiantes para hacer una prueba, en tres partidos deslumbró a propios y extraños anotando 11 goles pero los directivos del 12 de Octubre, todos seguidores de Gimnasia y Esgrima (el otro equipo de la Plata) decidieron que no iban a dar dejar el arma más letal que tenían en manos del enemigo: “Panchito” jugaría en Gimnasia, si señor.

Al ponerse la camiseta blanca con una línea horizontal en negro la magia comenzó, en su debut con el equipo de tercera anotó 9 goles en el mismo encuentro y a la semana ya estaba con los jugadores de primera, todos mayores, todos jugadores hechos y derechos que veían como el jovencito conjuraba los defensas y con sus endiablados disparos vencía arqueros por doquier. En 1929 quedaron campeones de la Liga Amateur Argentina y con tan solo 20 años Varallo se ganaba un puesto en la selección que disputaría la primera Copa Mundial en la vecina Uruguay.

Su actuación fue destacada, incluso disputó la final en la que el equipo argentino resignó la Copa perdiendo 4-2 frente a Uruguay, los locales y campeones olímpicos, su juego suscitó el interés de uno de los grandes, Boca Juniors estaba dispuesto a hacer lo que fuera por vestirlo de azul y oro.

Finalmente se decidió a abonar 10.000 pesos por su pase y 800 de sueldo mensual, una cifra nada despreciable para la Argentina de ese momento, “cañoncito” ya no pararía, a lo largo de sus nueve años en el equipo “xeneixe” jugó 222 partidos y anotó la que por muchos años sería la cifra récord del club, 194 goles.

Consiguió tres campeonatos argentinos más, en 31, 34 y 35, además de recuperarse de la derrota sufrida con la selección en el Mundial ganando la Copa América del 37 en su casa y frente a Brasil en la prorroga.

A los 30 años una lesión que le amargaba la existencia terminó por retirarle del fútbol, su cuerpo dijo basta pero sus números siguieron por muchos años siendo los mejores de Boca hasta una tarde del 6 de Marzo de 2008 cuando Martín Palermo le superó.

Por sus ojos ha pasado toda la historia del fútbol mundial es por eso que la FIFA en 1994 le galardonó otorgándole la orden al mérito. Actualmente es el único que puede contar que estuvo en la cancha del centenario cuando Jules Rimet le entregó la primera Copa del Mundo a Jose Nazzasi en el Centenario de Montevideo y enfila raudo a su cumpleaños número 100 el 5 de febrero.

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La hazaña del Nottingham Forest de la mano de Clough (parte II)


Para la temporada 1978-79 ya con titulo de Liga y Copa de la Liga debajo del brazo, Brian comenzó a trabajar, su equipo no era más un convidado de piedra, un recién ascendido al que nadie tomaba como rival y había recuperado su reputación como entrenador, de ahora en adelante nadie volvería a decir “¿Dónde andará Clough? ¿En algún campo del ascenso?, estaba de nuevo en elite y de que manera.

Básicamente la plantilla era la misma de la gloriosa temporada pasada, sólo Peter White abandonó la delantera dirigiéndose a Newcastle después de ganar la Charity Shield por 5-0 al Ipswich Town (otro titulo más para el Forest) y en su lugar llegó Garry Birtles del Long Eaton (equipo de la Non league) al que pocos conocían, pronto demostraría su valía.

Esta temporada regresaba a Europa a lo grande, llevando por primera vez al Nottingham Forest a la Copa de Campeones, su primer emparejamiento iba a ser nada más ni nada menos que con Liverpool, el mismo equipo que había tenido que morder el polvo dos veces a causa del buen juego de los suyos, “The Mighty Reds” tenían su revancha frente a aquel equipo de ascenso que les había arrebatado la Liga y la Copa ahora ellos se encargarían de bajarlos de la nube donde estaban, en este torneo era a otro precio y ellos tenían que defender sus dos títulos anteriores.

Pero el Forest no se amilanó, el desconocido Birtles se encargó de abrir el camino y Barrett apostilló un 2-0 en el City Ground que dejaba al equipo con buenas posibilidades para recibir todo lo que le tiraran en el estadio de Anfield, ni el mitológico ruido de este templo del fútbol, ni los desesperados disparos de los delanteros “red´s” pudieron quebrar la determinación de un Peter Shilton inspirado, el 0-0 reinó en el electrónico y de nuevo Liverpool veía como su reinado había pasado para dejarlo en manos del “humilde” Forest.

Superado el primer escollo, la diosa fortuna se alió con el pequeño equipo inglés, AEK Atenas sería su siguiente rival, el equipo griego era más accesible y los jugadores no deberían exigirse al máximo como la anterior eliminatoria, en Atenas ganaron 2-1 y de nuevo Birtles anotó uno de los goles del triunfo, ya en su estadio la velada deparó un 5-1 avasallante donde el joven delantero sumó 2 más a su cuenta personal, 4 goles en igual número de partidos, un as que Clough se había sacado de la manga.

Grasshopers de Suiza fue un mero trámite al equipo se había sumado Trevor Francis quien fue fichado del Birmingham City por un millón de libras, cifra récord en la época, 4-1 y 1-1 fueron los marcadores con concurso por supuesto del (a esta altura)goleador Birtles.

Sorprendente, ya el Forest estaba en semifinales de una Copa de Europa, dos temporadas antes esto era inimaginable, ahora el rival era el Colonia de Alemania con unos jovencísimos jugadores, Littbarski y Schuster apenas despuntaban en un equipo cimentado por la seguridad de Schumacher en el arco y Cullman, Dieter Müller en zona medular muchos periodistas de la época lo dieron como la final anticipada al ser los dos equipos que mejor fútbol desplegaban en el campeonato, el primer encuentro en Inglaterra no desentonó con las expectativas, el Forest se recuperó de un 0-2 y por poco ganan pero el caprichoso destino dictaminó en los últimos minutos un emocionante 3-3.

Todo se decidiría en Alemania, hasta los 20 minutos del segundo tiempo el partido era un típico partido donde dos equipos juegan a no equivocarse, escasas muestras de nerviosismo había provocado escaramuzas insignificantes para los dos arqueros, cuando Bowyer se elevó para rematar un saque de esquina, Clough apenas se alegró pero adentro ya sabia que estaba ahora si en la final, ningún arbitro se interpondría entre él y uno de los trofeos más añorados del mundo futbolístico.

Trevor Francis no había podido debutar en el torneo por normativas de la UEFA que nadie entendía pero para la final estaba listo, cuando llegó el ok, el hábil delantero se enfundó su camiseta y salió al campo de juego en Munich para enfrentar a los celestes suecos del Malmoe, el partido no fue muy rico en emociones pero una filtración de Robertson por la banda y su centro a Francis desarmaron el cerco defensivo rival, cabezazo y gol, 1-0, Nottingham Forest campeón de Europa.

Algo impensado para un equipo que había venido desde la segunda división, en Liga Liverpool ganó el pulso, su eliminación temprana de la Copa de Europa los enfocó para vencer al Forest en el terreno en el que todavía podía pues los de Clough también reeditaron su victoria en la Copa de la Liga venciendo esta vez a Southampton.

El gran goleador de la temporada fue Garry Birtles con 26 goles en todas las competiciones, de nuevo Brian había acertado, de nuevo le miraban con respeto

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La hazaña del Nottingham Forest de la mano de Clough (parte I)


Brian Clough había llegado allí acompañado de su siempre fiel ayudante Peter Taylor en un descenso vertiginoso del cielo al infierno, estaba en el campo de entrenamiento de un discreto equipo de East Midlands en Inglaterra, la ciudad era mucho más conocida por las leyendas de Robin Hood que por los triunfos de su equipo, el Nottingham Forest.

Un par de temporadas antes sus airados reclamos al juez central del partido donde Derby Country, campeón de Inglaterra bajo su comando, se jugaba un pase a la final de la Copa de Europa precipitaron su dimisión, “bastardos tramposos” dijo acusando al colegiado de la compra del partido por parte de la Juventus.

Poco después (luego de un periplo en el Brighton de tercera división) el Leeds lo había querido devolver a primera división pero el romance sólo duró 44 días, su difícil carácter y las complicadas relaciones con las estrellas del equipo minaron pronto su estancia, “es un día muy triste….para el Leeds United” dijo antes de marcharse caldeando un ambiente ya bastante enrarecido.

Ahora estaba al frente de un equipo que cumplía su tercera campaña en segunda división y que ocupaba un poco decoroso puesto en la tabla general, era mitad de temporada y poco importaba como se terminase ahora se tenia que empezar a construir el futuro, el decimosexto lugar poco le importó y comenzó a obrar un autentico milagro.

El siguiente año, su primero completo en el equipo, los `garibaldi reds´ ocupan el octavo lugar y se nota una mejoría en todos los aspectos, Clough empieza a ponerse cómodo y en 1976 empieza una temporada gloriosa que terminará con el equipo consiguiendo el ascenso al ocupar el tercer lugar por detrás del Wolverhampton y Chelsea, un agónico 1-0 al Millwall ponen al City Ground (su estadio) de fiesta, después de 5 años el Forest estaría en primera.

No había tiempo que perder, Brian quería armar un equipo que luchara por la permanencia y aprovechó para fichar de un descendido Stoke City a un portero de garantía, Peter Shilton; el escocés mediocampista Archie Gemmil ya conocía su método y dejó el Derby donde habían coincidido años antes para seguirle en su proyecto; Kenny Burns, defensa central procedente del Birmingham completó las incorporaciones.

Fundamentalmente el esqueleto del equipo serían jugadores que venían desde segunda entre los cuales destacaba un joven Martin O´Neill, partido a partido se fue cuajando la gesta, pocos creían que un equipo que apenas llegaba a la categoría le disputará el titulo a un ´todopoderoso´Liverpool (campeón de Europa esa temporada por segunda vez consecutiva), pero así fue, sorprendiendo a propios y extraños el Nottingham Forest se coronó campeón con 42 partidos sin conocer la derrota (record vigente hasta 2004) y con un grupo de jugadores donde las estrellas brillaban por su ausencia.

Era la primera vez que se conseguía algo así, pero todo no pararía allí, para ponerle la guinda al pastel también consigue La Copa de la Liga Inglesa derrotando en Old Trafford por 1-0 a un Liverpool perplejo que veía como un recién ascendido le corría la butaca, nadie lo dudaba Brian Clough había regresado de entre los muertos.

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Berna: Un Milagro a tiempo


Ya iban a entrar, era el 4 de Junio de 1954, todos los jugadores alemanes se disponían a tomar su puesto en el autobús que los llevaría al Wankdorf Stadium de Berna donde disputarían la final del mundial de Suiza, todos hacían fila y un desánimo reinaba en el Belvedere, hotel frente al lago Thun donde se hospedaba el ´Mannschaft´, el día era maravilloso pero no para ellos, poco antes de subir Fritz Walter sintió que unas pequeñas gotas de agua se estrellaban contra su rostro, miró al cielo y sobre su hombro le sonrió a Sepp Herberger, su entrenador, ahora todo era posible.

Habían pasado nueve años después del fin de la guerra y cuatro después que el equipo nacional regresara a los campos de juego, los mismos que llevaba la selección de Hungría sin perder, comandada por un insuperable Ferenk Puskas ahora era el último escollo entre los alemanes y la Copa, una Copa que reivindicaría a todo un país sumido en el ostracismo después de la derrota de la Segunda Guerra Mundial y que intentaba renacer de sus cenizas.

Los “Magiares mágicos” llevaban 32 partidos invictos, consiguieron la medalla de oro en los juegos olímpicos de Helsinki 52, habían sido el primer equipo en derrotar a Inglaterra en el mítico Wembley con un humillante 3-6 y además contaban con un ataque inigualable conformado por el Sandor Kocsis, Zóltan Czibor, Nandor Hidegkuti, József Bozsik y el mismo Puskas, ya en una ronda preliminar del torneo le habían endosado al conjunto “Teutón” un categórico 8-3 lo cual los ponía como indiscutibles favoritos para levantar la Jules Rimet.

Helmut Rahn miraba por la ventana como una leve llovizna invadía las calles de Berna, el delantero del Essen, taxista de profesión todavía no sabia si iba a ser titular, “el jefe” como era conocido no tenía una buena relación con el viejo Herberger y no había gozado de regularidad durante el campeonato, solo esperaba una oportunidad.

Fritz Walter, capitán del equipo, se miraba con su hermano Ottmar, los dos sabían que esta era la clase de campo que le gustaba al 16 que en el Kaiserslautern había aprendido todos los secretos de jugar en un campo embarrado.

Sepp Herberger también tenía su plan, el arma secreta de Alemania sería usada, “Adi atornilla los tacos” le dijo a un pequeño hombre entrado ya en los 50 que le acompañaba al entrar al estadio, Adolf Dassler (fundador de Adidas) había diseñado unas botas de futbol con tacos intercambiables, se podían adecuar al estado del terreno y en el empantanado césped del Wankdorf les vendría de maravilla, unos tacos más grandes que evitarían resbalar tontamente a sus jugadores.

60000 almas rugían en el estadio, todo estaba listo para la final del primer mundial de la post guerra realizado en Europa, en Alemania miles de personas sintonizaban la radio, las tabernas con televisores eran abarrotadas de fanáticos que temían una vergonzosa derrota de nuevo, el país se paralizaba otra vez, ahora por una causa noble, el fútbol.

Rahn se enfundó en la número 12 blanca, acomodó bien sus botines y ató fuertemente los cordones, tenían oportunidad, el campo húmedo les favorecía y él era titular, en el otro extremo del camerino Walter se daba ánimos, era un tipo duro, había servido como paracaidista en varios frentes y ahora se enfrentaba al mayor reto de su carrera futbolística, tenía confianza en su equipo ya nada era imposible.

Adi se esmeraba porque cada bota quedará bien ajustada, la reputación de su joven empresa dependía de ello y Sepp Herberger miraba atentamente su tiza antes de escribir en una pequeña pizarra, en su cabeza daba vueltas una frase: “el balón es redondo y un partido dura 90 minutos” era su argumento de defensa cuando la critica prensa alemana le atacó antes de llegar a donde estaba, la final de un mundial, garabateó algunos nombres y se preparó para hablar.

Puskas, vestido de rojo, Walter a su lado de blanco, fueron los primeros en salir, la “escopeta”(traducción de su apellido) húngara regresaba después de cuidarse bien una lesión producida precisamente en el primer choque con los “teutones” cuando Liebrich, duro zaguero central germano, le entró con mala intención
El inglés William Ling llevaba bajo el brazo el balón de cuero que depositó suavemente en el centro del campo después de los actos protocolarios, Jules Rimet en el palco custodiaba la Copa que llevaba su nombre, Herbert Zimmermann ocupaba su lugar al frente del micrófono, narraría el partido en directo para toda Alemania.

Suena el silbato, empieza el partido y Hungría sale a arrollar, nadie en el estadio duda, ni el mismo Zimmermann, que la victoria “magiar” es cuestión de tiempo, Puskas recoge un rebote de la defensa y cruza el balón al otro palo de Turek , guardameta alemán, 1-0 y tan solo iban 6 minutos, saca Walter desde el centro pero la banda de Gusztáv Sebes (entrenador húngaro) presiona rápidamente y en un desdoble al ataque aprovecha los nervios de Turek, Czibor pone el 2-0 instantáneo, Rahn no lo puede creer, se agarra la cabeza y vuelve a poner el balón en el circulo central, 8 minutos fatales, el recuerdo del 8-3 rondaba en el ambiente.

No se rendirían fácilmente, empiezan a hacer pases en el centro, el pasar de los minutos podría mitigar un poco los nervios, Schaffer se desprende por izquierda, el habilidoso extremo hace un cruce al área a ras de suelo, Buzansky pierde de vista el balón escasos segundos y mide mal, Max Morlock llega como una locomotora y lanzándose en plancha anota el primero para Alemania.

En los bares se escucha el primer grito, muchos vuelven a la carrera después de abandonar sus puestos pocos minutos antes, solo se escucha en las calles el ruido de los radios chillando a todo volumen con la voz de Zimmermann.

Walter pide calma a sus compañeros, la embestida de los húngaros más parece uno de los bombardeos acaecidos años antes en su patria, hasta tres disparos golpean violentamente los palos de madera de la portería de Turek, este también volando como un felino ha conjurado los lanzamientos de Puskas y compañía. Fritz pide el saque de esquina, ve a Rahn al borde del área, patea, Helmut empalma y consigue el empate.

Una “o” se dibuja en la boca de los asistentes al estadio al término del primer tiempo, los alemanes empiezan a creer en su equipo, para el segundo tiempo el miedo escénico ha pasado, los marcajes bien repartidos por Herberger anulan a los cerebros húngaros, Bozsik no logra pasar a Ottmar Walter quien cuida bien la espalda de su hermano que se dedica a crear jugadas de ataque, el campo esta completamente empantanado, muy pesado y Fritz se siente como pez en el agua, Schaffer roba un balón y busca a su capitán quien ve como “el jefe” (Rahn) esta en el borde del área, le da un pase atrás de cabeza, este domina el balón y pone un tiro rasante al palo izquierdo , Grosics se estira… Gol, Zimmermann grita como nunca en su vida, “¡gooool, goooool, gooool!... (pausa), A cinco minutos del final Alemania gana… (pausa de nuevo) ¿3-2? ¿estare loco? ¡pellízquenme que no lo creo!”.

Herberger se seca la lluvia de la cara y se voltea, esboza una sonrisa cómplice con Adi Dassler , Ling invalida el último intento de “escopeta” por fuera de lugar y se lleva el pito a la boca, tres silbatazos y Alemania es campeón del mundo, los jugadores se confunden en un abrazo en el medio del campo.

Jules Rimet le entrega la Copa a Fritz Walter quien la recibe y le da un apretón de manos, nunca se imaginó esto cuando estaba en un campo de prisioneros en Rusia, ahora era el capitán del primer equipo alemán campeón del mundo, Rahn abrazado a sus compañeros sonreía sabia que no volvería a ser suplente después de esos dos goles.

Con un país renaciendo de las cenizas dejadas por un melómano que los condujo a la destrucción casi total, esta victoria fue como un regalo de esperanza después de tanta dificultad por eso hoy en día se conoce como “el milagro de Berna” y difícilmente su leyenda se borrara de los anales de la historia.

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Santiago Bernabéu no es solo un estadio


Su nombre es sinónimo de madridismo y su legado el que disfrutan miles de aficionados alrededor del mundo cuando el equipo blanco sale al campo de juego, el estadio lleva su nombre y la Copa representativa del club también, su recuerdo inunda cada rincón de Chamartín, Santiago Bernabéu marcó una época y forjó con sudor uno de los clubes más grandes del mundo.

Su historia de blanco empezó muy pronto, al los 14 años un novel Bernabeu ingresó en la categoría infantil del club de sus amores: el Real Madrid, el mismo al que su padre, un abogado valenciano de alta reputación, lo llevaba a ver todos los fines de semana, era delantero pero no siempre había sido así, sus hermanos convencidos de las habilidades del pequeño Santiago le habían convencido de abandonar la portería , lugar que ocupaba en el equipo del instituto donde todos los descansos parecía hipnotizado por el balón.

Era el año de 1909 y el jovencito que vivía en la calle Caños número 7 empezaba a cumplir su sueño, se vinculaba a una institución de la cual nunca saldría y en la que haría leyenda, un par de años más tarde la casa del Madrid serían unos terrenos alquilados en la calle O’ Donell, como no podía ser distinto fue uno de los primeros en ofrecer su ayuda, largas jornadas quitando los escombros, allanando el campo y pintando la valla de madera que delimitaba el campo de juego fueron dando muestras de su indudable carisma, el mismo que con 17 años le valdría para ser llamado a conformar el primer equipo.

Doce temporadas vestiría la elástica “merengue” su habilidad en campo de juego se caracterizó por conseguir goles importantes y lucir orgullosamente la banda de capitán, fuera de la cancha a pesar de que le apasionaba la medicina estudio derecho en la Universidad Central. Pese a ser uno de los delanteros centro más destacados de España nunca vistió los colores de su país dejando eso como asignatura pendiente en su etapa de jugador.

En la temporada 25-26 el Real Madrid marchaba como una aplanadora, acababa de ganar la competición centro con siete puntos de diferencia frente al Athletic cuando Juan Cárcer decide dejar la dirección técnica del club, el designado para sucederle es el antiguo defensa Pedro Llorente alias ‘Peris’, su asistente sería Santiago Bernabéu quien había dejado los terrenos de juego poco antes para dedicarle tiempo a su carrera , los resultados que se habían conseguido en el campeonato central no se repitieron, el equipo fue eliminado por el Real Unión en semifinales.

Pronto Bernabéu destaca por su liderazgo, gestiona con un empresario deportivo de apellido Pita lo él mismo denomino “descubrir las americas futbolísticas” una gira que llevaría al equipo español por campos de Argentina, Uruguay, Perú, Cuba, México y Estados Unidos donde se enfrentaron con equipos como Racing, Newells Old Boys, Peñarol y la selección peruana entre otros, regresarían a la capital gozando de excelente elogios a su juego y dejando en alto al fútbol español. Su gestión le valdría para ser elegido para ocupar un puesto en la junta directiva del club.

Su primera decisión es crucial, ficha a Luis Regueiro, un interior del Real Unión extraordinario considerado como el mejor jugador del país, pocos creían posible su llegada pero la obstinación de Santiago pudieron más, sería el primero de sus fichajes históricos, en breve le seguiría Luis Samitier donde Bernabéu jugó más que un papel determinante en lo que sería el fichaje del primer gran jugador azulgrana que se fugaría para el Madrid, Samitier tenia 31 años pero una calidad intacta que ofrecería reductos al equipo capitalino pronto estallaría la guerra que supuso un paréntesis de varios años en el creciente fútbol ibérico.

Al regresar de San Sebastián donde vivió el final de la conflagración, el joven directivo se encontró con un campo derruido por los constantes bombardeos y que en los últimos días de contienda fue utilizado como campo de concentración para detenidos acusados de activismo republicano, de nuevo a recoger escombros y reconstruir el estadio que años antes había presenciado su llegada al club.

Poco a poco el Real Madrid se fue recuperando por su propio pie (su rival de ciudad el Atlético recibió todo el apoyo del ejercito y paso a denominarse Atlético Aviación), con cuatro jugadores veteranos de la final de Copa de 1936 ganada al Barcelona, armó una plantilla joven y que aún hasta hoy ostenta el orgullo de haber inflingido la mayor derrota a su eterno rival: 11 – 1 se llevaron los cúles del todavía en restauración estadio de Chamartín.

El 15 de septiembre de 1943 será siempre una fecha memorable para la institución, ese día el jovencito que empezó pintando la valla de madera en la cancha, asumía la presidencia del Real Madrid y como era su costumbre apenas recién llegado a su despacho se puso manos a la obra, su primera acción fue redactar una carta a cada uno de los clubes para unir lazos de concordia y poner los cimientos de un nuevo estadio para el club, el 27 de octubre de 1944 con algo más de un año en la presidencia y en los terrenos bendecidos por el padre José Maria Soler, pondría la primera piedra.

Esa primera temporada bajo su mandato no fue muy fructífera en lo deportivo, el elenco dirigido por Ramón Encinas terminó en la séptima posición de Liga y no dejó buena impresión en la competición copera pero la amargura no hacia mella en Bernabéu, su ambición de hacer un Madrid inmensamente grande apenas comenzaba. Tres años más tarde el “Nuevo Chamartín” sería inaugurado en un partido internacional frente a Os Belenenses de Portugal.

Su dinamismo y amor al deporte también le harían valedor de un torneo que cambiaría el mundo del fútbol, de la mano con las revistas francesas L’ Equipe y France Football impulsó la creación de la Copa de Europa que en sus 5 primeros años fue un monologo de su equipo, con un director de orquesta que había llegado de Argentina a engrosar las filas del contrario pero que por su pericia se trasladó a Madrid, este no era ningún otro que Alfredo D’ Stefano.

Cambió la historia del club, 38 años duró su paso por la presidencia, bajo su batuta el club ganó 16 ligas, 6 copas de Europa, 6 más de España, 1 Intercontinental entre muchos otras, llegaron jugadores de la calidad de Puskas, Rial, Domínguez, Kopa, Santamaría, Gento, Pachín, Zoco, Amancio, Pirri, Sanchis, Santillana, Netzer, Breitner, Stielike, Juanito.

Falleció en Madrid un 2 de junio de 1978, tenia 83 años y había logrado lo que siempre soñó, encumbrar a su Real Madrid a los más alto del fútbol mundial pocos sabían como había empezado pero muchos si como terminaba su historia. El Rey le había impuesto la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, y Pablo Porta, presidente de la RFEF, le otorgó la Medalla de Oro de la Federación Española de Fútbol días antes de su muerte.

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Solteros vs Casados en Sheffield


1857, corría el mes de octubre en el condado de Yorkshire (Reino Unido), Nathaniel Creswick y William Prest asiduos jugadores de Cricket no sabían que hacer para mantener su físico durante los largos meses de invierno, juntos decidieron fundar el que hasta hoy se conoce como el equipo más antiguo del mundo: el Sheffield F.C

En aquella época los equipos de fútbol eran única y exclusivamente universitarios, chicos bien educados, de buena familia, se encontraban los fines de semana con sus colegas para darle algunas pataditas al balón y departir alegremente, este deporte era exclusivo y si no se tenia acceso a una institución educativa tampoco se tenía equipo.

Es por eso que Creswick y Preston decidieron crear uno y establecer la sede en un cobertizo, su método era organizar los jugadores (los cuales no eran pocos) según su profesión, edad y estado civil. Al carecer de rivales los partidos se celebraban entre ellos; el de solteros contra casados era el más clásico pero jugaban también trabajadores contra desempleados o profesionales contra obreros.

No había ningún tipo de reglas, cada universidad acuñaba las propias y para estos chicos todo era correr detrás de un balón, patearlo intentando anotar en la meta contraria, el desorden general y la falta de disciplina llevaron a sus integrantes a crear las suyas, “el código Sheffield”, no existía el fuera de juego y tomar el balón con la mano (excepto el portero) era penalizado con un tiro libre a favor del contrario, sin quererlo sentó las bases de lo que hoy conocemos como fútbol australiano.

Tres años después nació el Hallan F.C para instituir el que es, sin duda, el derby más antiguo de todos los tiempos (aun se juega anualmente sin importar en que categoría se encuentren los equipos).

Para 1862 ya existían alrededor de 16 equipos en Yorkshire (entre ellos Sheffield United, ahora en Championship, segunda división) que jugaban bajo las leyes de su código y en 1867 se formó la “Asociación de Fútbol de Sheffield”.

Los “Ancients” como se les conoce popularmente ya habían buscado desafíos mucho mayores a las afueras de la región y hacían parte de la F.A (Football Association). En el 66 ya habían participado en un encuentro contra un combinado representativo de Londres.

La irrupción del profesionalismo perjudicó gravemente al equipo, al ser amateur el Sheffield F.C no podía competir con equipos de “talla” como el Arsenal, Notts Country y Nottingham Forest frente a los cuales sufrió encarnizadas derrotas, es allí cuando sus rivales de ciudad, Sheffield United y Wednesday toman la punta de lanza y relegan al pequeño equipo a un tercer y olvidado plano.

No se darían por vencidos, su deseo de jugar y su amor al club no se extinguiría tan fácil. Poco después la F.A recibe una propuesta muy interesante: organizar un torneo amateur, su valedor: “el club más antiguo del mundo”.

En 1908 gana la competición que, hasta el día de hoy, ha sido su galardón más importante conseguido dentro del terreno de juego porque en 2004 la FIFA le otorga la orden al mérito; tres años más tarde, en su aniversario número 150, uno de los equipos más grandes de Europa se presenta en el pequeño estadio Bramall Lane, Internacionale de Milán derrotó a los locales por 2 – 5 pero poco podía el resultado arruinar una fiesta que había llevado a sus tribunas a lo más glamoroso del planeta fútbol. Pele y Sepp Blatter presenciaron el partido y asistieron al oficio religioso con cena de gala ofrecida por el club.

Actualmente “el anciano” del fútbol juega en la “Nothern Premier League, División one south” lo que equivale a la séptima división del fútbol inglés, nunca perdió su carácter de amateur y nunca perderá el cariño de todos los que amamos este deporte.

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Stanley Matthews: de corto a los 50


El blanco y el rojo le sentaban bien, eran los colores que llevaba en su partido número 1422, el Stoke City, equipo en el que había debutado hacia ya algunos años, tambien presenciaba su retirada del fútbol a sus 50 primaveras después de una carrera plagada de éxitos y reconocimiento.

Era Stanley Matthews , la primera vez que había estado en el rectángulo de césped tenía 15 años, era un joven ilusionado con jugar buen fútbol pero difícilmente podría imaginarse que 34 temporadas más tarde seguiría inquietando a los guardametas rivales e hipnotizando a los defensores con sus característicos regates que les dejaban sin cintura.

Las pelotitas de calcetín

Desde muy pequeño su amor por el deporte destacó, darle patadas a pelotas hechas con sus propios calcetines se convirtió en un ritual que su padre (de profesión barbero y boxeador de convicción ) supo apreciar, él mismo se encargó de la preparación física del pequeño Stanley hasta que el Stoke City le ofreció su primer contrato amateur en 1930.

Su trabajo de albañil en algunas obras de la ciudad y las largas horas que pasaba en la barbería de su padre ayudándole, darían paso a un buen par de botas de fútbol y un balón de reluciente cuero revoloteando en la hierba al compás que marcaban sus ágiles pies.

Una libra a la semana ganaría en el equipo “alfarero” (como se conoce al Stoke) y en dos meses todo el campeonato ya sabia quien era el “pequeño” Matthews, su velocidad encandilaba a la tribuna y superaba el “músculo” que caracterizaba la Central League, su manera de sortear rivales pronto le valió un distintivo en la prensa inglesa: “drivling man” hacia de las suyas en todas las canchas y pronto alinearía con la selección inglesa.

Con la rosa en el corazón

Fue el 15 de julio de 1934, Stanley vestía orgullosamente la casaca blanca del combinado de la rosa en un partido contra Gales, ocupaba su usual demarcación, la banda derecha que sería suya por muchos años, con un 4-0 a favor terminó el partido y su primer romance (gol incluido) con la camiseta de su país.

Matthews no podría demostrar su calidad internacionalmente hasta 1950, la negativa por parte de la Federación inglesa a asistir a los mundiales de 1934 y 38 además de la irrupción de la II guerra mundial en la vida de todos los europeos había truncado sus planes, el mismo año de la Copa del Mundo tuvo oportunidad de combatir la amenaza nazi pero como a él le gustaba, en el terreno de juego, lideró el equipo inglés que derrotó a Alemana en Berlín, su debut en un en el certamen orbital no fue tan gratificante, el único partido que disputó en Brasil 50 Inglaterra encajó una derrota 1-0 frente a España, el gol de otro grande, Telmo Zarra.

Oferta y título en la mayoría de edad

Concentrado en el Stoke City llegaría una oferta que no podría rechazar, el Blackpool ofrecía 11.500 libras, una cifra récord para la época, por hacerse a los servicios del polifacético “7”, ya tenía 32 años pero como los buenos vinos añejos mejoraba con el tiempo, cosecharía su único titulo importante por equipo: la F.A Cup 1953 en un partido que siempre será recordado por los aficionados como “the Matthews final” (la final de Matthews) donde faltando 2 minutos para el final y abajo en el marcador 2-3 Stanley regateó contrarios hasta el cansancio y puso dos centros bien aprovechados que convirtieron el marcador en un 4-3 derrotando al Bolton. Era su tercer intento y por fin podía besar una copa.

Primer balón de oro y "Sir" Stanley Matthews

A los 41 años y lejos todavía del ocaso de su carrera fue el primer jugador en ser distinguido con el Balón de Oro superando incluso a rutilantes figuras del fútbol mundial como Alfredo Di Stefano que en ese año (1956) ganaba la Copa de Campeones de Europa con el Real Madrid, también fue el primer jugador en ostentar el titulo de “sir” otorgado por la reina de Inglaterra.

Cinco años más tarde, en1961, volviendo a sus raíces, se viste de nuevo con los colores del stoke City por aquella época en segunda división, al año siguiente consiguen el ascenso y el campeonato siendo nominado a “jugador del año” por segunda vez en su carrera.

"Me voy muy pronto"

Ya en febrero de 1965 hizo su última aparición en el campo de juego no sin antes afirmar que su retiro era “demasiado pronto”, el partido fue justo después de su cumpleaños número 50.

Aún así, siguió ligado al deporte ya que tras su retiro como jugador fue entrenador de Port Vale (1967-68) e Hibernians (1970-71). Murió en Febrero del 2000, siendo sus cenizas derramadas por el Britannia Stadium, actual estadio de Stoke City.

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Torino: Gloria y tragedia siempre de la mano


El Torino más conocido en los tiempos actuales por ser el rival de patio de la gloriosa Juventus de Turín, el que enfundado en una “Maglia Borgogna” (camiseta vinotinto) deambula por los puestos bajos de la Serie A victima de goleadas sin piedad en algunas jornadas no siempre fue así, un accidente hace 60 años truncó el futuro de un equipo que era uno de los llamados a ser grande en Europa.

Poco faltaba para llegar, el glorioso Torino, 5 veces consecutivas campeón de Italia entre 1942 y 1949 (excepto las temporadas 1943-44 y 44-45 no disputadas por la Segunda Guerra Mundial) regresaba a casa después de jugar un amistoso en Lisboa contra el Benfica de Portugal con ocasión de la despedida de José Ferreira capitán de la escuadra lusa, el reloj se congeló a las 5:05 de la tarde cuando el Fiat G.212 CP que transportaba toda la plantilla colisionó contra una muralla de terraplén en la Basílica de Superga a pocos minutos de Turín, era el 4 de mayo de 1949. Italia se conmocionó, todos esos “magos” del balón, que cabalgaban la Liga faltando tan sólo 4 fechas para el final se habían ido, esta vez a un viaje del que no regresaría jamás.

El nacimento del Toro "grande"

La historia del más grande Torino de todos los tiempos había empezado algunos años atrás cuando su presidente Ferrucio Novo decide fichar a Valentino Mazzola y Ezio Loik de un pequeño equipo al nordeste de Italia llamado Venecia, era un toque de calidad que daría al equipo distinción y llevaría a sus arcas 5 títulos consecutivos, el equipo era un bloque en donde la victoria era sinónimo de fútbol, 10 de los 11 titulares jugaban en la selección italiana y pronto su fama sobrepasó las barreras de su país lo que les valió para ser llamados a disputar muchos amistosos en distintas ciudades de Europa.

El accidente se atribuyó al mal tiempo reinante sobre la ciudad y a un posible error de navegación y la falta de apoyo de la radio en las maniobras de la aeronave, aparte de los jugadores tres de los periodistas deportivos más notables del país fallecieron en el accidente: Renato Casalbore (fundador de Tuttosport), Renato Tosatti (Gazzetta del Popolo) y Luigi Cavallero (La Stampa) se habían desplazado a la capital portuguesa a cubrir el evento.

Victoria sin sabor de gloria

Faltaban aun cuatro partidos para terminar el campeonato italiano, el Torino era líder y en vez de llenar su estadio para celebrar la nueva consecución de un titulo más de un millón de personas se reunieron en la plaza principal para dar el último adiós a los jugadores, los equipos que seguían en el calendario Genova, Sampdoria, Palermo y Florentina alinearon reservas como homenaje, muestra de respeto y luto ante un equipo que intentaba renacer de las cenizas con chicos jóvenes y sin experiencia, fueron proclamados campeones del torneo con mucha más tristeza que gloria.

La tragedia le dio la vuelta al mundo, desde Argentina desembarcó prontamente otro campeón, el flamante River Plate que en sus filas contaba con un novel chiquillo que poco después deslumbraría con su talento las canchas de Europa, ese joven de cabello rubio se apellidaba Di Stefano y su nombre de pila era Alfredo; Se jugaría un partido a beneficio de las familias de los jugadores donde un pequeño niño de 6 años lloraba la desaparición de su padre, era Sandro Mazzola, hijo de Victorio y que después sería una de las figuras más emblemáticas del Inter de Milán ,participaría de 3 Copas del mundo con Italia y sería campeón de la Eurocopa de 1968.

Poco después y en agradecimiento el Torino adoptaría como segunda equipación una camiseta blanca con una franja vinotinto muy parecida a la del equipo suramericano y aún en la actualidad es usada.

Recuerdo de lo que fue

La grandeza se fue empañando con el paso de los años, las fotos gloriosas se fueron quedando en un cajón olvidado, sólo en la temporada 1975-76 volverían acariciar un “Scudetto” que fue flor de un día y contrasta con las muchas temporadas que ha tenido que pasar en Serie B desde la fecha.

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Pichichi sinónimo de gol


Cuando se habla de Rafael Moreno Aranzadi aseguro que hay pocos que saben de quién se trata pero al mencionar su mote se entiende que es sinónimo de gol, “echadle un balón a ese Pichichi” era el rugir de las tribunas del Jolaseta* cuando un joven muchacho de 19 años se enfundaba la camiseta “rojiblanca” del Athletic de Bilbao en los comienzos del fútbol español.

Conocido como “Pichichi” desde los 11 años siempre se destacaba por querer jugar con chicos mayores, la pelota era su ilusión y el gol su adicción, en 10 temporadas con el conjunto vasco convirtió una gran cantidad de goles que lo llevan a ser recordado temporada tras temporada como uno de los grandes artilleros de la historia.

Rafael quien era sobrino del conocido escritor Miguel de Unamuno debutaría en un partido oficial el 17 de Marzo de 1913, dos años después de jugar en el equipo y contra nada más y nada menos que el Real Madrid clásico rival de una época en la cual se iba de camino a la profesionalización, el 3-0 que se llevarían los “merengues” a la capital sería un buen augurio para el joven delantero acostumbrado siempre a jugar con un pañuelo blanco anudado en la cabeza.

Letal a la hora de definir, veloz a la hora del regate y potente en el disparo muy pronto la prensa local le empezó a llamar “el rey del shoot”, en su leyenda cuenta con un privilegio que nunca nadie le podrá arrebatar, ser el primer jugador en anotar en uno de los estadios más míticos de la historia del fútbol, La catedral de San Mamés. Fue un 21 de agosto de 1913 cuando en un partido contra el Racing de Irún (recordado por que esta temporada eliminó al Real Madrid de la Copa del Rey) mandó el balón a las piolas.

Con el equipo de sus amores consiguió 4 Copas del Rey (14,15,16 y 21), el torneo más importante de esos tiempos al no existir en propiedad la Liga y 5 torneos regionales, con la selección nacional disputó los Juegos Olímpicos de Bruselas en 1920 donde los dirigidos por Paco Bru (celebre entrenador español) consiguieron el que fuera por muchos años uno de los logros más importantes, la medalla de Plata.

En 1921 cansado por las criticas de los “forofos” bilbainos quienes después de una racha de partidos sin anotar le increpaban pidiendo su retirada, colgó las botas pero no del todo, lo hizo para hacerse arbitro, carrera que truncó su pronta muerte un año después victima del tifus adjudicado por muchos a una ostras en descomposición, tenía 29 años.

Su muerte conmocionó la ciudad y dio inicio a su fábula, en 1926 el club decide rendirle homenaje al popular ariete, su presidente Ricardo de Irezábal Goti instala un busto en la grada de la Misericordia del estadio de San Mamés y en el campo “los leones” como se les conoce desde tiempos inmemorables vapulean 7-2 al Arenas de Guecho; actualmente el monumento se encuentra en el palco presidencial y es costumbre de los equipos que visitan por primera vez “La Catedral” dejarle una ofrenda floral.

En 1952 se institucionalizó que el máximo galardón otorgado al goleador de cada temporada llevaría su sobrenombre. El primero en recibirlo fue Telmo Zarra otra leyenda del Athletic de Bilbao y máximo anotador en la historia de La Liga, cinco veces más se haría acreedor al trofeo (un total de 6) y con Hugo Sánchez ostenta el record de goles en una temporada con 38 (el mexicano recibió el trofeo en 5 ocasiones).

• Estadio anterior a “la catedral” de San Mamés.

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Allí donde manda Spencer


“Nadie es profeta en su tierra” esta frase acunada hace mucho tiempo por los abuelos de nuestros abuelos parecía venirle bien a Alberto Spencer, el goleador más prolífico que haya nacido en Ecuador, la noche en que con la camiseta del Barcelona de Guayaquil, equipo con el que había decidido cerrar su brillante carrera profesional, salió abucheado en un partido de Copa Libertadores frente a Independiente de Avellaneda, justo en el mismo torneo que años antes le dió brillo a su nombre.

Un inicio detrás del volante

Hijo de un inmigrante jamaiquino Spencer comenzó su jugueteo con un balón en el modesto club Los Andes de Ecuador el cual alternaba con su profesión de taxista, horas al volante para luego enfundarse los botines y patear un balon en cualquier descampado de su natal Ancón pronto la fortuna le sonríe y ficha por el Everest donde jugaba su hermano y después de 2 años en categorías inferiores debuta en el equipo principal y nada menos ni nada más que contra un grande, la defensa de Emelec es la primera es sufrir sus estragos pero ocho días después la del Nueve de Octubre es la desafortunada de recibir su primer gol como profesional.

Su juego encandila y su potencia en el remate de cabeza lo hacen cada día más notorio entre los delanteros del país, característica que marcará para bien el desempeño de su carrera, pronto llama la atención de Juan López viejo zorro de los banquillos, campeón del mundo como entrenador con Uruguay en el 50 y que ahora dirigía al seleccionado ecuatoriano.

El Peñarol que hizo historia

Este recomienda de inmediato su fichaje a Peñarol de Montevideo donde su nombre jamás será olvidado, vestido de negro y amarillo ganó tres copas libertadores, dos intercontinentales y siete torneos uruguayos, nadie imaginó que este espigado jugador que debutaba un 8 de marzo de 1960 en un amistoso contra Atalanta de Argentina marcando tres goles fuera a anotar 326 oficiales siendo cuatro veces mayor artillero del Uruguay y mantuviera varias décadas después el record de goleador histórico del torneo mas importante de clubes del continente con 54 dianas.

Exquisito jugador que suscitó el interés de grandes equipos como el Milán nunca dejó el continente y tampoco se nacionalizó uruguayo país donde era considerado un “mago” por respeto a su tierra, solo una vez vistió la casaca “charrua” en un amistoso en el mítico Wembley frente a Inglaterra donde anotó el primer gol del seleccionado oriental en dicho escenario.

Esa aciaga tarde de 1972 juró que no volvería a jugar nunca en Guayaquil y lo cumplió no sin antes en el ocaso de su carrera regalarles un campeonato el año anterior.

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Una araña bajo los tres palos


Es recordado como el mejor portero que alguna vez pisó algún campo de fútbol, Lev Ivanovich Yashin es aún el único defensor de la red que ostenta el balón de oro, galardón máximo otorgado un jugador a nivel mundial.

Reconocido por su sorprendente habilidad y su vestimenta negra de pies a cabeza de la cual derivó su conocido apodo, Lev Ivanovich Yashin sólo militó en un club, el Dínamo de Moscú disfrutó 22 años de sus sorprendentes atajadas y atajó en tres mundiales para la extinta Unión Soviética.

Atajando en el hielo

Antes ya había defendido bajo los tres palos pero en vez de botas de fútbol utilizaba patines con una larga y afilada hoja que lo mantenían en pie en el hielo, el hockey era una de sus pasiones la cual alternaba con su oficio de mecánico en una fábrica de aviones durante la complicada época de la guerra.

En 1949 el deporte más popular lo llamó pero el joven de veinte años optó solo por un cambio de costumbres, ahora apoyaría sus pies en un rectángulo de césped y las dimensiones de su portería aumentarían ostensiblemente, sus 1,89 de estatura defenderían una cabaña de 7.39 X 2.44 metros, sería el portero titular de uno de los clubes más populares de su país: el Dínamo de Moscú.

El club había ganado cinco veces la Liga soviética, la última el año de su llegada y una vez la Copa de la Urss. Su debut sucedió ya en 1950 en un amistoso, presa del nerviosismo Yashin recibió un gol un poco atípico marcado por el portero del equipo contrario.

La CCCP en el pecho

Sería hasta 1953 que el espigado joven moscovita empezó a destacar con sus acrobáticas paradas y su irreverencia enfrentando delanteros en todos los campos del país, lo que le valió para ser convocado a defender los colores nacionales el año siguiente, algo muy importante conociendo el contexto político vivido en la Unión Soviética en aquel tiempo.

Pronto los éxitos comenzarían a llegar, en 1954 gana su primera Liga con el Dinamo y dos años más tarde en Melbourne la selección gana su primer oro olímpico, en Suecia en el campeonato mundial del 58 es uno de los espectadores de lujo del debut de un pequeño chico de tan solo 17 años que marcaría a fuerza de goles el fútbol mundial: Pelé debutaba con la casaca ‘canarinha’ venciendo al equipo de Yashin por 2 – 0 y dejándolos fuera del torneo.

Disputa dos torneos más en 62 siendo eliminados en cuartos de final y 66 obteniendo un meritorio cuarto puesto siendo eliminados por la Alemania de Beckenbauer en semifinales y perdiendo por el tercer puesto contra un Portugal, partido recordado por el enfrentamiento entre la ‘pantera negra’ (Eusebio) y la ‘araña negra’ (Yashin).

La cumbre de su carrera ocurrió en 1960 cuando una selección soviética comandada por él gano la Eurocopa venciendo 2-0 a Yugoslavia en la final celebrada en el Parque de los Príncipes de Paris, también cuando en 1963 fue galardonado con el balón de oro y hasta nuestros días es el único guardameta en recibir tal distinción.

Cuelga los guantes

Se retiró en 1971 a los 41 años con el récord de ser el jugador que más partidos disputó en la Liga local con un total de 326 partidos en 270 ocasiones dejó la portería a cero y atajó alrededor de 150 penaltis, con su selección disputó 78 encuentros y concedió tan sólo 70 goles, en su palmarés cuenta con cinco Ligas soviéticas con el Dínamo 1954–1955–1957–1959 y 1963, en 3 ocasiones fue campeón de la Copa Soviética 1953–1967–1970, 1 medalla de oro olímpica en 1956, campeón de la Eurocopa en 1960, subcampeón en 1964 y el Balón de Oro en 1963.

En 1994 la FIFA a modo de homenaje creó el Trofeo Lev Yashin entregado al mejor portero de cada campeonato mundial. En 1999 fue declarado el deportista ruso del siglo XX, falleció nueve años antes victima de un cáncer de estomago, siempre será recordado como un símbolo de este deporte y un ganador nato.

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Libertando el fútbol americano



Como respuesta al éxito de la Copa de Campeones de Europa nacida en 1955, cinco años más tarde se crea la Copa Libertadores de América para medir fuerzas entre los dos continentes donde la práctica del fútbol se había convertido en religión.

Corría el año de 1960, era la época en la cual ya vestido de blanco Alfredo Di Stefano maravillaba los campos europeos, bajo su batuta el Real Madrid de Don Santiago Bernabeu gobernaba el panorama del fútbol mundial, con su uniforme blanco y corona en su escudo llenaba de glamur los campos de España y Europa en general, no tenía rival.

Gento, Didi, Marquitos, Puskas y la “saeta” daban por quinta vez su vuelta triunfal con la Copa de Campeones y todos los equipos del mundo querían medirse a los jugadores que viajando por las ondas hertzianas se daban a conocer en nuestro continente, en el imaginario de los aficionados al futbol se recreaban los regates de Di Stefano y los cañonazos romperedes de “pancho” como cariñosamente apodaban a Puskas en España y las escapadas magistrales desde el centro de campo de Paco Gento.

¿Quién es el mejor?

Algo había que hacer, ¿Cuál sería el mejor fútbol de clubes en el mundo? , ¿Europa o América?, ¿América o Europa?, esta pregunta asaltaba una y otra vez la mente de brasileño Ramos da Freitas quien propuso al francés Henry Delaunay disputar un partido entre el mejor exponente de cada continente, pero primero quedaba algo que resolver: ¿Qué equipo representaría a América en este duelo de titanes?

Es así como nace la Copa Libertadores de América denominada en honor a los caudillos que con su sangre, sudor y determinación liberaron nuestras tierras.

El primer representante

Los campeones de siete países suramericanos se dieron cita para disputar el privilegio de acudir al partido donde se dirimiría quien jugaba el mejor fútbol de la época.

El primer equipo campeón fue Peñarol de Montevideo, no podía ser de otra manera los uruguayos eran especialistas en ganar competiciones por primera vez, no en vano fueron los primeros campeones mundiales en 1930 y los primeros medallistas de oro olímpico americanos en 1924 y 28, ahora todos vestidos de amarillo y negro se daban el lujo de ser los primeros en celebrar la victoria en la recién inaugurada Copa Libertadores de América.

Pero desbancar del Olimpo futbolístico al prestigioso Real Madrid no le correspondería a este pelotón de guerreros “charrúas”, serian dos los partidos que definirían al mejor equipo del mundo, cada uno se jugaría en su reducto la posibilidad de ser “el mejor club del mundo”.

El Centenario de Montevideo volvería a presenciar una final internacional, esta vez la diosa fortuna no estuvo del lado uruguayo pese a las oportunidades Peñarol no pudo perforar las redes merengues y el primer partido terminó con un amargo 0-0, días después en su fortín, el estadio Santiago Bernabeu, el Real Madrid dio buena cuenta de nuestro representante, un 5-1 ponía en las vitrinas blancas la también naciente Copa Intercontinental y el prestigio de ser el mejor del mundo.

Ya muchos años han pasado y los participantes en la Copa Libertadores son más pero aún este conjunto uruguayo siguen en la memoria del historiador, es el equipo que más veces ha participado en 37 ocasiones de las cuales en cinco veces se ha proclamado campeón, pero el rey de Copas indiscutido sigue siendo el Independiente de Avellaneda Argentino que ha celebrado en siete ocasiones y goza del privilegio de no haber perdido ninguna de las finales que disputó, es seguido muy de cerca por su compatriota Boca Junior que de la mano de Juan Román Riquelme el año pasado levantó por sexta vez el trofeo venciendo a Gremio de Brasil.

Colombia en la Copa

Sólo dos equipos colombianos tienen el privilegio de ser campeones de la Copa Libertadores, Atlético Nacional de Medellín venció a Olimpia de Paraguay en 1989 con el agónico penal lanzado por Leonel Álvarez en el Campín de Bogotá y Once Caldas también por la vía de los doce pasos batió al Boca Juniors que buscaba encadenar su tercera copa consecutiva en 2004.

América de Cali llegó a tres finales consecutivas en los años 80 perdiéndolas todas frente a Argentinos Juniors, River Plate y la más dolorosa de todas contra Peñarol perdiendo por un gol en el último minuto de Aguirre, en 1996 River le repitió la dosis en la final y les dejó con las manos vacías, para el recuerdo un penalti desperdiciado por Antony de Ávila y el saque en falso de Oscar Córdoba que sirvió el segundo gol de Hernán Crespo en el Monumental, la maldición de Garabato uno de los fundadores del club que se oponía a la profesionalización de la institución sigue vigente en el ámbito internacional .

El primer equipo en disputar una final del torneo fue su archirrival Deportivo Cali que en 1978 se midió con Boca Junior empatando en el Pascual Guerrero 0-0 y cayendo en la apabullante Bombonera por 4-0.
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¿Qué significa CCCP?

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Ahora estaba allí, comandando un equipo de once gladiadores nacidos bajo el variado clima tropical de un país que lo había acogido años antes y había mantenido la grandeza de su nombre como en el suyo propio. Era Adolfo Pedernera, director técnico de la Selección Colombia, el escenario era el Estadio Carlos Dittborn de Arica Chile y el rival del frente la indestructible maquina de fútbol comandada por Lev Yashin, la Unión Soviética.

La pérdida de un caudillo

Las cosas no iban bien después de un debut poco prometedor con derrota incluida frente a los ex – campeones uruguayos, Francisco “Cobo” Zuluaga, bastión de la defensa y autor del único gol (a esa altura del campeonato) en el 1-2 quedaba por fuera con tres de sus costillas fracturadas producto de un fuerte choque con un delantero “charrúa”, ¿ahora que debía hacer? Enfrente tendría uno de los mejores equipos de Europa, la Unión Soviética comandada por Lev Yashin apodado la “araña negra”, el mejor portero del mundo, seguía en el calendario. El equipo europeo había derrotado a Yugoeslavia 2-0 en su primer juego y el estelar portero había lucido sus galas frente a un no menos brillante Sekularac, delantero del Estrella Roja de Belgrado.

Esto no es como empieza sino como termina

Las voces del futbol lo daban por descontado, Colombia sería victima de una goleada y los de la camiseta roja con las siglas CCCP seguirían su victorioso trasegar por la copa, hasta los 11 minutos del primer tiempo fue así, dos goles de Ivanov y uno de Chislenko ponían un 3-0 categórico, Pedernera y sus muchachos sufrían los estragos de una afinada maquina soviética pero aun no se rendían, diez minutos más tarde German “cuca” Aceros recibe un pase por la punta izquierda del área rival se voltea de cara al pórtico y con un globito baña a Yashin para poner el descuento, empezaba Colombia a presionar, las tribunas con 8.040 espectadores se empezaban a agitar, la “araña negra” tendría que tejer bien su red si no quería recibir más goles.

El “olímpico” Coll

Podelnik ya en el segundo tiempo parecía poner las cosas en orden de nuevo, 4-1 marcaba el tablero de madera del Dittborn cuando Marcos Coll puso el balón en el tiro de esquina, el disparo es débil y muy cerrado, da un bote cerca al defensa entrando en el arco.

- ¿Gol? - si gol- ni el mismo Coll lo creía mientras sus compañeros lo abrazaban, era el primer gol olímpico en la historia de los mundiales, hasta nuestros días el único de esta factura, solo dos goles faltaban para remontar el marcador.

En una excelente jugada el mismo Coll arranca desde el medio por la izquierda, combina con Marino Klinger que llega hasta la línea de fondo y pasa el balón a Hector “Zipa” Gonzales que centra al corazón del área donde Antonio Rada empalma de pierna izquierda para volver a vencer la resistencia de Yashin, 4-3, ya el estadio temblaba, ¿pellízcame viejo, será verdad? Pedernera esbozaba una sonrisa cómplice, para él y sus jugadores no existía nada más en el mundo que la meta rival.

La hazaña se consuma

El mismo Rada a falta de 4 minutos para el final empieza una cabalgada por el centro del campo, con velocidad atraviesa la línea de centro poniendo un medido pase para Marino Klinger que enfila hacia el pórtico como una locomotora, elude al histórico portero que a esa altura ya era un manojo de nervios... 4-4, ¡increible! , nadie lo podía creer, el banco era una fiesta todos se abrazaban. Ese 3 de Junio en 1962 Colombia logró lo que fuera por muchos años su único orgullo futbolístico, fue el día en el cual los colombianos aprendimos a interpretar esas extrañas siglas comunistas que aparecían en sus camisetas CCCP, Con Colombia Casi Perdemos.

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El corazón de Brasil permanece pintado de Celeste

Alcides Edgardo Ghiggia es y será un nombre que nunca se olvidará en tierras brasileñas, con su cabalgada por derecha eludiendo los esfuerzos de Bigode por pararlo y haciendo pared con Julio Peréz, el extremo de Uruguay había silenciado una multitud de 200.000 personas venciendo al portero Barbosa con rasante tiro por debajo. Era el 16 de Julio de 1950 la final del mundial terminaba 1-2 y profanaba la ceremonia para la que el templo sagrado del futbol brasileño había sido construido: la final de la Copa del Mundo.

La última piedra

Brasil se había propuesto organizar el primer mundial de la posguerra para ganarlo y tenía que ser en un lugar majestuoso, el ingeniero Joan Esteban Suarez Florez era el encargado de transformar en concreto y tribunas las esperanzas de todo el Brasil que con un equipo de ensueño esperaba alzar en alto la diosa Victoria representada en la Copa Jules Rimet por primera vez.

Se denominó Estadio Municipal pero el clamor popular le designo para siempre el nombre de Maracaná por el sector en el que se encuentra ubicado y los silbidos de una pequeño pajarillo muy común en la región, un equipo conformado por Barbosa, Augusto, Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode, Friaca, Zizinho, Ademir Menezes, Jair y Chico seria en el encargado de darle toda la gloria deportiva a un escenario que se erigía como el más grande del planeta, su capacidad de 220.000 espectadores aún en la actualidad es la mayor.

Las primeras memorias

El 24 de Junio de 1950 llegó el esperado día con su uniforme blanco, característico de la época, el equipo dirigido por Flavio Costa derrotó 4-0 a México en la inauguración y comenzó una serie de goleadas que lo depositarían en su cita con la historia, un 7-1 frente a Suecia y otra dosis de 6-1 frente a España lo hacían invencible en la ronda final y lo daban ya campeón a falta de un partido de tramite contra un débil Uruguay que había empatado 2-2 con los ibéricos y había derrotado con dificultad 3-2 a los nórdicos.

El estadio había sido dejado sin pintar, el estandarte del futbol brasileño debería llevar los colores del campeón de 1950 que no podía ser otro que el blanco vestido por los locales, pero después de la euforia inicial luego de un gol de Friaca que confirmaba todas las predicciones se pasó a las lágrimas producidas por los goles de Schiaffino y Ghiggia y que obligaría al coloso usar su vestido celeste que conserva hasta hoy en honor a Uruguay campeón del certamen.

El espectador silencioso de la historia

Había sido creado para hacer historia y presenciaba como un testigo mudo la victoria más sonada de David sobre Goliat en el mundo del fútbol, un grupo que liderado por su eterno capitán Obdulio Varela estaba solo contra el mundo que daba por descontado su derrota, minutos antes del inicio del encuentro un dirigente “charrúa” se había dirigido a los camerinos para decirle a los muchachos que estaban “cumplidos si no los goleaban”, Varela en la mitad del campo frente a una muchedumbre apabullante y enardecida en canticos les había dicho a sus compañeros “cumplidos solo si somos campeones”.

Muchos años han pasado desde aquella épica tarde de Julio, el Maracaná ha regalado momentos de gloria y tristeza a sus visitantes, las lágrimas de Pelé regaron su suelo cuando frente a Vasco da Gama venció de penal al casualmente uruguayo portero Andrade para conseguir su gol número 1000, la sangre del chileno Roberto Rojas también rodó cuando en uno de los hechos más infames que recuerde el futbol mundial cortó con un bisturí escondido en su guante izquierdo una de sus cejas acarrándole sanción a su país y su expulsión de por vida, albergó el primer mundial de clubes ganado por un Corinthians además de los miles de jugadores que han desplegado talento en su campo.
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Ahora prepara su frac para una nueva cita con la historia, esta vez en 2014, sesenta y cuatro años después de probar por primera vez las mieles de una cita mundial, mas viejo pero conservando su majestuosa grandeza que lo caracteriza como patrimonio de el deporte más popular del mundo.
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Di Stéfano: El Director del "Ballet Azul"


“Socorro, socorro … viene la saeta con su propulsión a chorro” era el coro que se escuchaba cada fin de semana en las canchas argentinas a las que iba River Plate, ¿Cuál era la razón de estos canticos? Alfredo Di Stéfano enfundado en la casaca de la banda roja daba cátedra de buen juego y goles, pronto se vestiría de azul y regalaría una de las épocas más gloriosas que el fútbol colombiano pueda recordar.

La llegada a Colombia

Había más de 5000 aficionados en el aeropuerto El Dorado, El Tiempo había titulado “Hoy llega a Bogotá el delantero más rápido y veloz del continente”, era el jueves 11 de Agosto en 1949, Don Alfonso Senior, presidente de Millonarios, había viajado hasta Cali para darle la bienvenida a él y a su compañero y entrañable amigo Néstor “pippo” Rossi después de un largo vuelo que había hecho escala en Santiago de Chile, Lima y ahora en la capital del valle con destino a Bogotá.

En Buenos Aires la salida no había sido muy agradable, después de varios meses de plantarle cara a la AFA y a su club defendiendo sus derechos como trabajadores, el presidente de River los había despedido con un “se pueden ir y si se quieren morir allí, se mueren allí”.

En Argentina los directivos habían estipulado unos topes salariales superados ampliamente por las ofertas provenientes del otro lado del continente, ante la negativa de renegociar sus contratos Alfredo Di Stéfano y Nestor Rossi habían decidido empacar maletas y volar rumbo a Bogotá para jugar en Millonarios donde ya se encontraba su ex compañero Adolfo Pedernera, las amenazas de quedar por fuera de la tutela de la FIFA no los amedrentó, “No podíamos desperdiciar esa oportunidad, además de ser una nueva aventura en un fútbol que quería progresar ,nunca había visto más dinero en mi vida” cuenta en “Gracias Vieja” el libro que recopila sus memorias como futbolista.

Debut y título

Su primer partido con la camiseta azul de Millonarios Alfredo responde a todas las expectativas, más de 20.000 hinchas abarrotaron el estadio El Campín para ver su debut, con dos goles en el partido frente al Barranquilla demuestra sus credenciales como goleador y comienza el romance con el exigente público capitalino, romance que no tardaría en convertirse en idolatría cuando con un gol suyo el “ballet azul”, rótulo que le habían puesto los periodistas de la época ,conseguía su primer titulo, un disparo de larga distancia que permitió la victoria 3 -2 frente a un enconado Deportivo Cali en el partido de desempate después de igualar a 44 puntos en la tabla general.

Su trampolín a Europa

Su sociedad con Pedernera y Rossi se afianzó además de contar con otro argentino en sus filas, el portero Julio Cozzi llegaba para la temporada 1950, pese a funcionar como una maquina bien afinada Millonarios pierde el titulo por dos puntos frente al Deportes Caldas.

Ya en su tercera temporada Di Stéfano demostró todo su poderío goleador, su velocidad y destreza aparte de su fuerte remate con cualquiera de las dos piernas fueron las armas letales que empleó para conseguir 31 goles que ratificaron a el equipo albiazul como el mejor del país coronándose por segunda vez campeón.

La gran vitrina: Millonarios en Europa

Llegaría 1952 año determinante su carrera y en el prestigio del balompié colombiano en el mundo, el Club Deportivo Los Millonarios es invitado a las bodas de plata del Real Madrid a quien ya los había derrotado la temporada pasada en la pequeña Copa del Mundo de Caracas por marcador de 2-1 “como nos ganaron debieron pensar a estos los invitamos al cincuentenario y les ganamos también pero tuvieron la mala suerte de que los campeones del triangular fuimos nosotros” consigna en sus memorias refiriéndose al hecho.

Millonarios haría un recorrido por Valencia, Las Palmas, Madrid y Sevilla, el único problema que tenía era el viaje, desde su llegada a Colombia había desarrollado un temor casi fóbico a los aviones ahora debería aguantar Bogotá – Panamá, Panamá – New York, New York – Madrid y además de nueve horas para llegar en autobús a Valencia y jugar al fútbol que era, entre todo, lo que menos se le dificultaba.

Su primer partido en España fue contra el Valencia, más de 50.000 personas se congregaron en el estadio para ver el partido, la cancha estaba húmeda y pese al cansancio hizo un muy buen partido, le cometieron un penalti que el arbitro no sancionó y finalmente el marcador fue de 0-0, pocos días el rival de enfrente sería Las Palmas, campo en el cual el equipo colombiano cosechó su primera victoria en tierras ibéricas 3-2, Di Stéfano estuvo muy activo y marcó uno de los goles.

El “director” del “ballet azul”

Llega el esperado estreno en Madrid, Millonarios se enfrentaba en primera instancia al Norkoping de Suecia en el triangular, al conocer ya sus capacidades dos hombres van a marcarle pero no pueden anular su genialidad, 2-2 termina el juego y se escuchan muy buenos comentarios de la prensa madrileña quienes ya empiezan a especular con un posible fichaje.

Ese día había 70.000 personas en el estadio, El Real Madrid dirigido por el uruguayo Héctor Scarone, antes de Millonarios, debutaba en el torneo que había organizado para celebrar sus 50 años, al frente un de un onceno suramericano liderado por un rubio de ojos claros vistiendo camisas azules, el temporal había arreciado y el campo estaba en muy malas condiciones y llovió durante todo el partido, eso no pudo impedir que “la saeta” sacará sus mejores galas a relucir y marcará dos soberbios golazos para hacer posible una de las victorias más grandes de las que se tenga noticia de un equipo colombiano, 4-2 fue el marcador y a la postre Millonarios fue el campeón pese a que en su siguiente partido Real Madrid venciera al equipo Sueco.

La gira terminó en Sevilla donde empataron 1-1, Alfredo marcó el único gol y Rossi desperdició una pena máxima que hubiera significado la tercera victoria en tierras Europeas, Millonarios culmina su paso por España invicto y dejando una excelente impresión.

La revancha

A mediados de ese mismo año Real Madrid motivado por el buen juego del equipo azul lo visita en su casa, en Bogotá, 50.000 espectadores en las gradas de El Campin presencian una nueva victoria de la banda de Di Stéfano, el equipo español se adelanta por medio de Olsen, Alfredo en una jugada llena de elegancia y habilidad sorteando la defesa contraria empata el marcador, Adolfo Pedernera pone el 2-1.

Dos días después se jugaría la revancha y esta vez un gol de Ernesto Baéz inflige la tercera derrota del cuadro merengue a expensas del catalogado en ese momento “mejor equipo del mundo” y todo no pararía allí, faltaría un último partido por la pequeña Copa del Mundo en Caracas que se saldaría con un empate a uno, ya Santiago Bernabeu, presidente, madridista quería su fichaje más adelante tendría a su archirrival deportivo disputándole el privilegio.

Como el tango, adiós muchachos

Después de ser goleador de la temporada y su ilustre presentación por las canchas europeas Alfredo Di Stefano se fue, Millonarios debía disputar un torneo en Chile y “la saeta” igual de ligero como era en las canchas marchó a su país para no regresar, la situación en Colombia había cambiado, cada vez iba menos gente a los estadios y se dificultaba cobrar, Alfonso Senior fue a buscarlo a Buenos Aires pero nada lo pudo hacer cambiar de decisión, el jugador más grande que ha pisado las canchas colombianas buscaría un nuevo destino que lo encumbraría aun más en el Olimpo del fútbol.
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Una lágrima en la mejilla de los "diablos rojos"


“El tiempo pasa y los recuerdos quedan” este viejo adagio popular viene bien en la vereda roja de Manchester, el miércoles 6 de febrero se cumplieron 50 años de la tragedia de uno de los equipos más recordados en la Historia del fútbol, los “Busby boys” del United.


Una Mentalidad ganadora

Matt Busby vió los frutos de su esfuerzo 14 años después de haber emprendido la empresa más importante de su vida: dirigir uno de los clubes más emblemáticos del Reino Unido, el Manchester United, que ganaba en 1956 la Liga con uno de los equipos más jóvenes de la historia, un promedio de 22 años de edad, significaba que su idea de dar prioridad a los juveniles daba resultado, había nacido una nueva idea en el fútbol.

El símbolo del equipo era un jovencito llamado Duncan Edwards destacado por su buen trato de balón y buen desdoble al ataque pese a jugar en la línea media del campo, su rápida ascenso en el fútbol lo llevó a mantener por mucho tiempo el record de ser el jugador más joven en haber vestido la camiseta de la selección inglesa con 18 años y 183 días hace poco superado por Michael Owen, además de ser catalogado como la mayor promesa en la historia.

Esa Tarde

Aquella fatídica tarde lo habían logrado, por segundo año consecutivo alcanzaban la semifinal de la Copa de Campeones de Europa, cánticos, risas y juegos de poker hermanaban a jugadores y periodistas en el aeropuerto de Munich donde habían hecho escala desde Belgrado hacia Londres para reaprovisionar combustible después de empatar un día antes 3-3 con el Estrella roja y adjudicarse el tiquete para enfrentar al Milán, su meta era encontrarse en la final con el Real Madrid de Di Estefano que los había eliminado el año anterior con un categórico 5-3 acumulado en los dos encuentros.

La alegría y jolgorio se empezó a disipar después de la tercera vez que el comandante James Thain intentó despegar sin éxito de la congelada pista, el reloj marcaba las 3:04 de la tarde cuando de nuevo el Airspeed Embassador retomó con velocidad el curso de ascenso y trescientos metros más adelante colisionó con una vivienda deshabitada en la cabecera del aeropuerto.

Sobrevivientes

Harry Gregg, portero titular del equipo corrió rápidamente hacia la aeronave hecha pedazos, después de haber sido arrojado a 30 metros tras el choque, envuelto en llamas el fuselaje del avión se había partido en dos y un espeso humo salía de el, sin pesarlo dos veces y haciendo gala de su destreza física se adentró en el siniestro y logró rescatar con vida a Bobby Charlton, Matt Busby, DennisViollet, compañeros suyos en el equipo, así como a la pasajera Vera Lukic y su hija.

Charlton a quién después el destino le tenia glorias preparadas siendo campeón y mejor jugador del mundial de 1966 había resuelto pocos minutos antes cambiar de asiento con David Pegg decisión que sin ninguna duda le salvó la vida, su compañero junto con 21 pasajeros más (6 futbolistas entre ellos) había perecido instantáneamente.

Una joven promesa se apaga

Después de 15 días sus fuerzas desaparecieron, Duncan Edwards máxima figura, alma y líder del equipo fallecía producto de sus heridas, tenia 21 años un futuro promisorio que lo llevó a ser catalogado como la mayor promesa en la historia del fútbol inglés, en la retina de sus compañeros sobrevivientes siempre quedará su recuerdo “Estoy totalmente convencido que ha sido el mejor jugador que he visto y que veré, él era la única persona por la cual me sentí intimidado, era como la roca de Gibraltar en defensa y dinámico pasando al ataque, nunca hubiera llegado a ser tan bueno como él” reconoce el propio Charlton al Herald Tribune.

Renacer de las cenizas

Varias veces Sir Matt Busby recibió la extremaunción temiendo que en el transcurso del día se produjera su muerte pero su fortaleza y carácter lo mantuvieron avante, desde su propio lecho de enfermo en Munich mandó mensajes de tranquilidad y animó a los aficionados “diablos” en Inglaterra.

Diez años más tarde la gloria les volvería a sonreír, con el inamovible Matt Busby en el banco del club y dos goles de Charlton el Manchester United derrotó 4-1 al Benfica en la final de la Copa de Campeones de 1968, Wembley fue testigo y todavía conservaba frescas las pisadas de un juvenil que eclipsó todas las miradas con el escudo de la rosa al que no le alcanzaron las fuerzas en un hospital de Alemania para estar allí.